Guía de cuidado
Que se vean como el primer día
El oro y los diamantes duran toda la vida, si los tratas bien. Estos son los consejos de los joyeros de nuestro taller —y cuando quieras, la limpieza profesional en tienda es gratis.
Por material
El cuidado de cada pieza
El oro aguanta mucho, pero se raya y pierde brillo con el uso diario. Cada pocas semanas, lávalo con agua tibia y jabón neutro, tállalo suavemente con un cepillo de cerdas blandas y sécalo con una tela que no suelte pelusa.
Evita los limpiadores abrasivos y las pastas de dientes que recomiendan por internet: le quitan el pulido. Y guarda cada pieza en su bolsita, el oro se raya con otro oro.
El diamante es el material más duro de la naturaleza, pero atrae la grasa de la piel y por eso se ve apagado. Remójalo unos minutos en agua tibia con jabón y talla con un cepillo suave por detrás de la piedra: ahí es donde se acumula la mugre que le roba el brillo.
Una vez al año, tráelo a la tienda: revisamos que las garras estén firmes para que la piedra no se afloje sin que te des cuenta.
En las letras y relieves de las piezas personalizadas se junta residuo de crema y polvo. Basta un cepillo suave con jabón neutro; nunca uses objetos con punta para sacar la suciedad, porque marcan el metal.
Si el grabado pierde definición con los años, nuestros joyeros pueden repasarlo.
